Estamos en plena era de la tecnología, de la estadística, de la razón y sin embargo el ganador de la final del Mundial no se ha vaticinado en base a estadísticas, cálculo de probabilidades o supercomputación. La gente, yo incluído, se fía de Paul, el pulpo. Esta tarde, la mayor celebridad cefalópoda que ha conocido la historia ha pronósticado la victoria de España en el Mundial.
Esta será sin duda la noticia simpática del día, esa que normalmente cierra los telediarios para dejarte con una sonrisa en la boca. Pero si pensamos que después de su predicción se ha producido un significativo aumento de las apuestas que dan como ganadora a España, deja de ser una broma y pasa a ser un elemento revelador acerca de la condición humana.
Esto me ha ha echo llegar a unas cuantas conclusiones:
- El Homo Tecnologicus sigue siendo tan supersticioso como probablemente lo era el Homo Erectus.
- El famoso cefalópodo tiene ya más credibilidad que cualquier político (aunque eso no es muy difícil).
- Los gallegos fuimos los primeros en darnos cuenta de que los pulpos tienen un gran poder de convocatoria (aunque por razones diferentes la tradición de organizar grandes fiestas en honor al pulpo tiene en Galicia una tradición milenaria).
Acierte o no acierte Paul siempre tendrá un lugar en mi corazón (o en mi estómago).

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Creo que tienes toda la razon en que, para algunas cosas, no hemos evolucionado nada.
En todo caso ojala acierte el pulpo.
Tienes razón en lo de los feeds. Así que te suscribo ya, buen blog que veré con calma.. en agosto no es plan